viernes, 10 de enero de 2020

Mi recuerdo de Pablo Macera

Escribió alguna vez sobre mi poesía: “Lengua de animal puro con que habla mientras la palabra es una bala certera al corazón” (“Prólogo” a El fuego que no es el sol, Lima: Ediciones de los lunes, 1993); también, allí mismo: “[Granados] rodea, pero expresa”.  Y debo reconocer que estos dos puntos (post-antropocentrismo y sugerencia), destacados por tan distinguido humanista, constituyen hasta el día de hoy el meollo de mi vocación y dedicación a la poesía.  Desde aquella que empecé a escribir a los quince; y publicar en libro desde mis 23 años (Sin motivo aparente, 1978).  Asimismo, en un aparte en el Instituto de Estudio de Historia Rural Andina –que él dirigiera por décadas y en el cual eventualmente lo visitaba– alguna vez me preguntó por sobre los poetas peruanos que quedarían para la posteridad.  Coincidimos casi de inmediato, por cierto aparte de Vallejo, en Eielson; aunque mirándome fijo y en voz baja dijo que mi poesía también quedaría.
!Gratitud sin fin al bondadoso maestro!

martes, 31 de diciembre de 2019

Mis poemas hasta el 2020


He tenido (tengo) algunos mentores fundamentales para mi vocación y dedicación –conscientemente desde los quince años– a la poesía.  Mi madre, Lastenia Agüero, la cual me enseñó que ninguno es monolingüe o que el asunto de identificar cuántas lenguas uno practica no es cuestión de contarlas, sino de ahondar desde ya  en la mezcla; para alcanzar las notas más altas del cancionero, los domingos en una iglesia de Lima, y con suma naturalidad, ella se pasaba del castellano al quechua de su pueblo.  Mi hermano Germán (obrero, poeta y tallador), al que le dediqué y dedico siempre, “Cada vez me parezco más a mi hermano Germán“.  Martín Adán (algunos entre ustedes conocen la anécdota de que la lectura de mi segundo poemario, Juego de manosprecipitó su deceso).  Javier Sologuren al que, hacia mis veinte años, visitaba eventualmente en su casa de Los Ángeles (Chosica) y al cual dediqué mi tesis de Bachiller para la PUCP; y cuya metodología para leer sus poemas me han marcado hasta hoy.  Manuel Velásquez Rojas, que reseñó mi primer poemario, Juego de manos (1978), con generosidad suma.  Y también, por supuesto, Jorge Eduardo Eielson, a quien he leído y leo y compruebo que él también me leyó.
Espacio aparte lo debo dedicar a mis traductores, hasta ahora al portugués y al inglés, porque toda traducción es al final la mejor o más contundente crítica literaria; aunque sobre esto me explayaré en una próxima.

viernes, 8 de noviembre de 2019

“Tardíos setenta: el caso de la poesía de Pedro Granados”*/ Gaspare Alagna**


* Ponencia leída el sábado 13 de agosto de 2005, durante la última jornada del Seminario: “Poesía Peruana del 70”; el encuentro académico fue organizado por la Facultad de Letras de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima.
** Gaspare Alagna. Perú. Poeta y traductor. Bach. en Literatura Hispánica por la Pontificia Universidad Católica del Perú. Ha publicado el poemario Memorias de un dios herido, Lima 1986. En la Revista Fórnix, N° 3-4, Lima 2004, dio a conocer su versión del italiano del libro de poemas Cuaderno gótico (1947), del escritor Mario Luzi (1914-2005).
La poesía de Pedro Granados (Lima, 1955) irrumpe en el contexto peruano altamente politizado de los años 70. Aunque su primer libro, Sin motivo aparente (1978)1, no ve la luz en plenos años velasquistas, sí lo hace en medio de un escenario social y político polarizado, precisamente, a partir del triunfo y posterior veloz desmantelamiento de aquella tromba histórica que significó la revolución de Juan Velasco Alvarado en el Perú. Los ánimos, por doquier, estaban caldeados; las ideologías a flor de piel. Obviamente, las instituciones literarias –llámense éstas universidades, talleres, congresos, premios, páginas culturales, etc.– no hacían oídos sordos a todo esto y, más bien, en medio de este ambiente tenso y no menos confuso, se adherían a uno u otro de los bandos simbólicos. La racionalidad política parecía, literalmente, querer dominarlo todo; incluso afectos, diversiones o el inconsciente si era preciso.
Muy pocas aventuras personales –auténticamente fervorosas o creadoramente autistas– hubo en el paso de los poetas del setenta hacia el ochenta. En esta última década se consolidaron o tornaron como oficiales, por un lado, grupos más bien altamente retorizados –verbigracia, Kloaka — influidos aún por el lenguaje marginal-contestatario de Hora Zero; o, por otro lado, individuos que representaron con sus versos canónicos a las instituciones más conservadoras de aquella coyuntura histórico-política-cultural. En todo este contexto, creemos, y por eso la estudiamos, la poesía de Pedro Granados fue y es, incluso hasta ahora mismo, un gesto de estilo incomprendido, pero no por ello quizá menos asimilado en secreto, particularmente por los otros poetas de su generación. La palabra de Granados refulge viva y joven hoy más que nunca; ha sabido no envejecer prematuramente como las de algunos de los poetas del 60, muchas de los del 70 y casi todas entre las de su propia promoción.

sábado, 26 de octubre de 2019

El Chile de Violeta Parra


Babel en chileno universal.
Contra los funcionarios del sentido común.
Contra los que están por morirse
y proyectan construirse una casa más.
Contra los que no se conversa
salvo y de antemano
se esté de acuerdo en la conclusión.
A favor de los deprimidos
y de los que no encajan.
A favor de algo de vaso para nuestro vino.

domingo, 20 de octubre de 2019

[La poesía no es una musa]

Para Charito
La poesía no es una musa
La puta de todos (los poetas)
La poesía no es la revolución
¿Cuál de ellas?
La poesía no es uno más
Entre otros varios cuentos
La poesía es ser un animal
En esto estamos de acuerdo
Aunque no se trate de  pergeñar
Discursos sobre animales
En esto funcionaría aquello de Huidobro
“No cantes al animal
Hacerlo animarse en el poema”
Que es lo que no hace, por ejemplo,
Montalbetti en su testamento digo
En su último y definitivo poemario
Evidentemente
La clave de la poesía que ha sido
Y que no ha dejado de ser
Es ser simétrica
O post antropocéntrica
No constituye expresión de uno – T.S. Eliot
Sino que siempre teje una red – C. Vallejo
Acepta que ejerce una mirada alternativa
El zorro de arriba y el zorro de abajo
Sería una buena muestra de ello:
Monismo e inmanentismo a un tiempo
Como cuando uno se abalanza sobre una flor
Se sacia y luego va hacia otra flor
Pero la flor permanece intocada
A la poesía y a su crítica
En el Perú
Al igual que a toda su cultura oficial
No le faltó vuelo
Aunque éste fue ramplón, atado a su libro
Colonizado por su canon
Lo que le faltó fue ganas, libertad, deseo
Salvo aquel
“Me gustará vivir siempre, así fuese de barriga”
La poesía no es la izquierda condenada al fracaso
No por resentida sino
Tal como la derecha
Por mezquina, achorada y mediocre
Que el resentimiento
Constituye la madre del cordero
Repasamos entonces
En ritornello
Poesía no es el trabalenguas
De los que no se atreven a vivir
Tallados como estamos
Por una ubicua literatura de autoayuda
Ni experimentar
Algo por sí mismos
Ni su nacimiento ni su matrimonio
Ni su prematuro o dilatado deceso
Nos cae encima el telón
© Pedro Granados

jueves, 10 de octubre de 2019

Lovely partners

Tienes un ojo bueno
Y el otro muy malo
Me dijo María Cecilia
Mientras se disponía
A tomarme la foto
Que sirvió para ilustrar
Mi tercer poemario
Vía expresa
Sus converse violetas
Es lo que más recuerdo
Y su escueto pero bello derriere
Pero que no es para todos
Como me dijo a su turno
Sobre su propio derriere
Una princesa iraní
Que fue mi compañera allá
En Providence, Rhode Island
Lovely partners
Como susurraba una espontánea
Y devota señora
Cada vez que nos veía pasar
Tomados del brazo
Semejante al modo como se prosternaban
Ante la belleza de Manoli
Allá en su natal Granada
Al doblar conmigo cualquier esquina
Y semejante a la esfinge de negra
Ancestral matrona tótem incienso
De mi falo y de mi dicha
Sobre aquella media isla
Donde errar constituye lo correcto
Negra ella y negros nosotros
Tienes un ojo bueno
Y el otro muy malo
Como de la risa al paladar
Como del balón al gol
Como del río al río
Ignorante de que es el Ganges
Ni mi pecho  de tortuga
Desde el que escribo
Sabe que soy un hombre
Que intenta ser sólo un hombre
No un caballo no una yegua
No el jilguero que canta a mi oreja
Cuando menos lo espero
Ni este ruido masivo sordo
Tal una catarata
Que es mi sangre
Que no se acomoda
A la moralina
De todos los días
Sarta de buenos y de malos
Que han dejado de ser simplemente peces
Entre el terror a decir una palabra de más
O de fingir ni un gesto de menos
E irnos derechito a vivir al congelador
De los civilizados de los burócratas
De los ubicuos tinterillos de la existencia
Pero tonta no soy
Tonto tampoco
Sólo asimétrico en medio de la simetría
Cuy y cernícalo
Avispa y avispero
Culpable e inocente
Y muy bello cuando me atrevo
A acompañarte
A saber percutir la piedra
A iluminarnos
A incendiar la pradera
Que somos todos y cada uno
Lovely partners
Socios encantadores
Con escamas espinas pensamientos
A modo de piel
Y una enorme sapiencia para realizar el amor
Que pareciera no ser este mundo
Pero que sin duda lo es
Pero que sin duda lo ha sido

© Pedro Granados

jueves, 3 de octubre de 2019

[No tengo que decirles]


No tengo que decirles
Que el estruendo del corazón
Da miedo
Mucho más que la muerte
No tengo que decirles
De nuestras caras actuales
Donde se recortan
Detrás y superpuestas
Otras caras
Aquellas que no fuimos
Que no pudimos
Que no nos atrevimos a ser
Aunque igual
Todos aquellos rostros van
A la muerte o peor todavía
A la catástrofe de sentir en demasía
De reprimir  demasiado
De apiñarnos todos
incómodamente
En un solo cuerpo
En exceso frágil
En exceso  pequeño
Tomado por todos lados
Comprimido
A dorado
En extremo  acompañado


29/09/2019