sábado, 31 de octubre de 2020

Nota de prensa

 

Seré muy franco con todos ustedes

El  poeta mayor del siglo XXI

Es este pechito

Y me temo que el mejor crítico de poesía

También

¿Es válido o decoroso afirmar

Esto en vida?

Paso de lo válido

Asumo lo decoroso

Navego a diario por la Internet

Y sé lo que afirmo

Para no referirme a la prensa local

Que constituye gran parte

De lo que se lee sobre poesía

O sobre literatura por aquí

Por aquí y por lo que van a repetir allá

Y acullá

Los estudiosos que acreditan

Lo que por acá les dicen

Pero por qué tan suelto de huesos

Sostengo todo aquello

Lo tienen a un click

Al filo del reglamento II

Y desde aquí pudieran dar un salto

Sin riesgo a estallar

Al filo del reglamento I

Se quedarán cojudos

Aunque confío

Sólo sea algo muy breve

Y se pregunten como yo ya no lo hago

Que qué carajos con esta poesía

Por qué razón  fulanos o menganas

La estuvieron maleteando por ahí

Ante más evidencias de su valor

Mayores  caras de palo todavía

Mezquindades al cuadrado y al cubo

Acaso a lo que  “no tiene mérito” ¿merito?

¡Merazo será!, dijo el pescador medio sordo

A lo que inunda traspapela ahoga

Sus argumentos su atornillamiento

A esta existencia

Porque, en efecto,

La inmensa mayoría de críticos y poetas

Da exactamente lo mismo

Mejor debieron dedicarse a otra cosa

De modo expreso y sin escrúpulos

A la mascarada de la política digo yo

A ganarse el centavo de una manera más honesta

Sin parapetarse en la cátedra ni la revista

Desde donde ya reconstruyeron el mundo

Con ingenuidad

Sólo concebible entre cierta clase media

Desahuévense de una vez por todas que ya es muy tarde

Lo lamento

Vean con horror aquello que pudiéndolo hacer

No hicieron en vida

Arrepiéntanse les digo

Mientras este pechito

Honrará su lonche cotidiano

Donde lo más importante

Pudiera constituir únicamente esto

Será un aromático café

Cargado como esta misma poesía

Al cabo, nada os debo;

Debéisme cuanto he escrito.

Aunque se quedara un tanto corto

Aquel correcto profesor sevillano

Debéisme también cuanto he vivido

Y porque una sola golondrina sí hace un verano


https://miradamalva.blogspot.com/2020/10/al-filo-del-reglamento-ii-poesia-de.html

Pedro Granados en el canon (oculto) de la poesía colombiana contemporánea

 

“En 1993, después de haber participado en el Festival de Poesía de Medellín, viajó a la Costa Caribe; en Cartagena, se reencontró con la pintora Bibiana Vélez, a quien había conocido, junto con Gómez Jattin, en el Festival de Medellín. Bibiana quería publicar un libro inédito de éste, que se había quedado en Medellín, y le pidió un concepto editorial a Granados. Entonces él hizo una mínima labor de edición del manuscrito: corrigió errores ortográficos y mecanográficos, quitó un verso aquí, limó una imagen allá. Y en el orgullo que no ocultaba de haber dejado su huella en Esplendor de la mariposa se hacía más claro su gran aprecio por la poesía del cereteano”  Joaquín Mattos Omar

1ero: Intervine, no sólo en el punto tocante a la “descuidada”  ortografía o vocabulario, en la publicación de El esplendor de la mariposa; edición casi artesanal de 1993 –en Medellín– y que luego pasara o se reprodujera, sin modificaciones, en las posteriores y definitivas.   En mi crónica de 2002, aunque no ahondo en ello, sí establezco ya algunas precisiones. Básicamente, fueron unas cuantas páginas mecanografiadas –con gruesas erratas ortográficas y otras, mínimas, de composición o formateo de los textos– las que recibí de parte de Bibiana. Gazapos aún más notorios en cuanto pertenecían a poemas breves y a escuetos versos. Lo nuestro fue una intervención leve; anfibia, entre el error y el acierto. Es decir, limar lo mínimo, apenas lo evidente, para que subsista el «ruido» particular de este poemario escrito a manazos entre el talento y el deterioro… en el que, por esa época en particular, andaba sumido el extraordinario poeta de Cereté. Siempre he creído, además, que corregir poesía requiere ponerse previamente a tono con un ritmo, universo y lenguaje específicos… y, por lo tanto, aplicar apenas la tinta blanca. Esto cuando se trata de una alta poesía, por cierto. Tal como en este caso, manchada por un descuido involuntario; por un pliegue, de menos o de más, por mera cuestión de la tintorería.  Testimonio de Bibiana Vélez Cobo.

2do: Mi crónica, “Si yo lo escribí: la poesía de Raúl Gómez Jattin“, poco a poco ya no aparece vinculada a su autor, este servidor, y va formando como parte de la tradición oral en el ámbito de toda la región.


Texto relacionado:

Entregar los tesoros/ J. Arturo Sánchez Trujillo



viernes, 23 de octubre de 2020

ENREDADERA

Para Rosario Bartolini y Julio Saldaña

Agarrar mi guía y elevarme tal una enredadera

El frío nocturno no será nada tampoco

La escarcha inevitable del amanecer

Si como si bebo si respiro

Ya es una gracia enorme

Para mi objetivo inconsciente

Sonámbulo o en automático

A un lado papeles bultos desperdicios

Aire viciado

Palabras densas e impuras

Entre mi raíz y yo

Entre mi guía y yo

Hilos visibles e invisibles

Para escalar lento como el perezoso

Seguro y cierto como la serpiente

Entre aquellos últimos

El hilo invisible

Que me puso de nuevo en Lima

Que me ensartó otra vez a tu amor

Noche ciega la que ve más allá

De nuestros ojos

Ahora que humecta mis mejillas

El barro e incluso el hormigón

Sobre el que me arrastro

Con la mirada no siento menos con el pensamiento

Con las comisuras entreabiertas de mis labios

Y parte de mi húmeda lengua eso sí

Con mi respiración taponeada por el lodo

Que es tierra la que respiro

Igual que el can

Igual que la hiena

Cuando engulle a trozos desesperados su presa

Igual que el pajarillo que no pudo más

Y añade un grumo más a la tierra

Enfilo y trepo entonces

Me oriento por la voz que me llama

Por la que pronuncia mi nombre

Y me extiende sus brazos amorosos

Y desaparece de nuevo

O tarda

Porque así me va animando a subir

Como la enredadera que soy

Flores de fango que en realidad somos todos

Cada uno

Y jamás únicamente los poetas


 https://www.babab.com/2020/10/22/enredadera-un-poema-de-pedro-granados/


domingo, 18 de octubre de 2020

RECONOCIMIENTO DE POETA ROSELLA DI PAOLO

 

más valdría haber sido simplemente un ataúd

o no salir nunca del puerto

nunca talados los árboles que me hicieron

navegar

me importa un bledo

el aceite que mueve el mundo

 De: La silla en el mar (2016)

Isabel Sabogal, Magdalena Chocano y Rosella Di Paolo; tres poetas peruanas contemporáneas (Generación de los 80) y ex estudiantes de la PUCP, son todas autistas.  El fuero más íntimo de las tres, no sabe de varón ni de mujer ni de su tiempo, aunque alguna de ellas sea nada menos que una destacada historiadora; pero sí sabe de  poesía.  Encandilado espejo, no delimitado por marco alguno, por el que se miran, a través del cual siempre se han mirado. Y sin mudanza tampoco, el fiel espejo les ha ido devolviendo, a cada una de las tres, su más íntimo atisbo; el de  niñas o doncellas cuyo rostro desvió, alguna vez y sin retorno, la mismísima poesía.  Que esto que les ha sucedido, que ha sucedido, sea bueno o malo en medio de un país tan maravilloso y, al mismo tiempo, tan injusto y corrupto como el Perú; justo constituye la otra perspectiva. La que divide o desune porque es ascética (la consciencia va de a pocos) y es crítica; y no un regalo como en el caso de la experiencia anterior.  Aunque incluso resolver un arduo teorema matemático tenga su algo de gracia.  De conceptos, recuerdos o sensaciones de los que no huimos; sino, muy por el contrario, aceptamos, aquilatamos y agradecemos.  Y es esto, queremos pensar, lo que no divide, lo que constituye un regalo, aquello que –antes de “premiarse”, sería absurdo– la Casa de la Literatura Peruana ha sabido reconocer en unos versos que no claudicaron ante el “aceite que mueve el mundo” ni desviaron su hechizada mirada.