miércoles, 10 de julio de 2024
Contra la poesía peruana
domingo, 7 de julio de 2024
The Look of Love
Interpretado por Dusty Springfield
Nos recuerda nuestra propia belleza
Y por cierto el de nuestras compañeras
Aquellas nítidas princesas de cuento
Pero la música de pronto ha madurado
No únicamente la canción
Letras a una melodía adosadas
Sino la manera cómo se derrumba
Todo aquel empedrado barranco
Su ruido de capas sucesivas y yuxtapuestas
Primero la niñez luego el amor
Toda expectativa
El aire propio y de nadie
Ningún destello de sol entre cuerpos posibles
Ni llegadas ni despedidas
Sino sólo este encierro de la voz
Este grito imposible
Pliegue de más pliegue de menos
Este surco del amor abriéndonos
El cuerpo del alma
Aire que todavía llega hasta aquí
Este desmoronamiento que somos
Que es cada uno
Antes de aparecer las piedras entre el fango
Curiosas alegres
Tal como liberadas
© Pedro Granados, 2024
viernes, 5 de julio de 2024
Inkarrí/ Roberto Zariquiey
Nada de lo que se escribe por aquí
O por allá
Tiene en absoluto que ver con la poesía
Únicamente con nosotros
Los necesitados y humillados
Los damnificados de siempre
Los dolientes y comprometidos
Pedro Granados nos presenta Inkarrí, su más reciente poemario, el más reciente de una larga lista que lo consolida como uno de los poetas más singulares de la literatura peruana contemporanea. A diferencia de lo que se escribe por aquí o por allá, inkarrí es poesía y tiene que ver con la poesía, con Vallejo sobretodo, pero también con Dante, Martín Adán, Chagall, Cernuda y Lorca. Y con lorca…
Relees a Lorca y te percatas
Que es el dueño de las olas
Y Vallejo, del horizonte
Pero ni modo
Pero ni miedo
Un haz de luz y sombra te busca
Y te alcanza
Pero Inkarrí tiene que ver sobre todo con Vallejo, a quien Pedro conoce como se conoce a un hermano con el que compartíamos un camarote en la distante habitación de la niñez. Lo conoce desde la revelación poética pero también desde el estudio profundo de su obra. Lo conoce como un médico, como un terapeuta, como un amigo. Por ello, en Inkarrí lo imagina, como en una epifanía, dejándose seducir por la belleza de una enfermera argelina, que es España, que es su madre, que es él mismo, que es Pedro Granados y que somos todos hoy aquí.
Por eso Inkarrí no solamente tiene que ver con la poesía, sino con todo lo demás. Pedro ya escribió Lo penultimo y ya hizo un poemario Desde el más allá (este último, de hecho, es un poemario que yo edité en un fallido sueño de una editorial de poesía llamada Corza frágil). Inkarrí, como el inca mítico, es entonces una nueva resurrección. Una muerte después de una muerte que le sigue a otras, pero que ni todas juntas son más fuertes ni resonantes que la poesía de Pedro, que nos vuelve a la vida y nos regresa a la poesía, sin hablarnos de la poesía, sino de nosotros, de nosotras, en toda nuestra diversidad, diferencia, complejidad y similitud.
Somos lo mismo, al fin y al cabo, por eso el yo poético de Inkarrí tiene a veces un pene de perlas y a veces tiene senos y vagina. Por eso, nos habla desde el milagro de lo que significa ser hombre, ser niño, ser niña, ser mujer o ser humano, simplemente. Ser tierno y ser chúcaro, ser romántico y ser soez, ser enfático, casi epifánico, en un verso que quiere explicar el universo, para dudar profundamente en el verso siguiente, para “poner el parche” a la metáfora más convincente. “La gema oculta que apretara el Dante / Para guiarse entre tan espesa bruma, la tibia piel del macaco, los cangrejos colorados, un murciélago que es una mariposa” son todos al fin y al cabo maneras de nombrar el mismo hecho poético y mundano. Eso es lo que siempre, desde que era un muchacho, me sedujo de la poesía de Pedro, de su forma de ver la poesía. Por ello, perseguía su amistad desde que tenía 16 años y, por eso, a pesar de la lingüística y la gramática que capturaron mis esfuerzos, Pedro sigue siendo un puente con uno mismo, con lo que se quiso ser y no se pudo, con el que prometía pero no cumplió, con eso, como todo eso, pero también con el vértigo que hasta el día de hoy me produce un verso logrado, como muchos de los que Pedro nos regala en Inkarrí. Inkarrí, al ser un libro tan polivocal y tan acerca de todo, incluso acerca de la poesía, es también un libro sobre el autor, al que el yo poético, por momentos, se parece tanto, como un guiño a los que lo conocemos fuera del libro. En uno de esos pasajes dice:
Pero qué habré hecho yo
Para amar sin puertas y sin ventanas
Al papelito sobre el cual continúo escribiendo
Tal como aquella muchacha de provincias
Que se vino a vivir
No a un Chagall
Sino a estos muros de granito
A un corazón que prefería bailar solo
A una gracia una entrega una belleza
Sigue amando sin puertas y sin ventanas a ese papelito, Pedro, escribe desde el más allá las veces que quieras y resucita siempre como el Inkarrí, que algún día vendrá a liberarnos de todo aquello que nos destruye como país, como sociedad, como humanos, aunque eso que nos destruya seamos a veces nosotros mismos.
Roberto Zariquiey holds a PhD in Linguistics from LaTrobe University (Melbourne). He is currently a senior lecturer at the Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) and was a fellow of the Radcliffe Institute at Harvard University (he is the first Peruvian to receive such recognition). He is also a research associate at the Department of Linguistic and Cultural Evolution (Max Planck Institute for Evolutionary Anthropology) and a National Geographic Society Explorer. Zariquiey has published articles and books on the description and documentation of Peruvian indigenous languages, as well as four collections of poetry. He has led several research and social projects on Amazonian languages on diverse topics (from acoustic phonetics and computational linguistics to ethnobiological knowledge and traditional art). He is currently developing a revitalization plan for the Iskonawa language in coordination with the National Geographic Society.
lunes, 1 de julio de 2024
Nuestro poshumanismo
Eso que dicen
Aquello que evocan
Un destello
El compacto azul de la tela
Terminar es concluir
Mudar de página
Una gaviota con su pez
Entre la lengua
Así viajo
Agobiado de tanta vida
Una oruga se orienta
Hasta su inequívoco lugar
Mi mujer me ve
Yo la veo
Un concepto a otro concepto
Acaso más grande entrelazado
El amor, un instante de bobagem
Como diría aquel jugado compatriota
Sobre la tan desolada Foz do Iguaçu
El rio, mi hermano
La nube, mi hermana
El mar, yo mismo
De adolescente
El sol de adulto
Esta noche cerrada de puro viejo
Pedro Granados 2024
jueves, 27 de junio de 2024
Inkarrí/ Ulises desatado
El streaming de este viernes 28 de junio (a las 4 pm hora de Paraguay, 3 pm en Perú, por twitch y retransmitido x facebook live de la página de El Trueno) tendrá de invitado al poeta Pedro Granados. Hablaremos sobre su nuevo libro Inkarrí.
https://www.facebook.com/ElTruenoPy?mibextid=ZbWKwL
domingo, 16 de junio de 2024
Inkarrí: pensamiento y mirada/ Carlos Eduardo Quenaya
sábado, 8 de junio de 2024
martes, 26 de marzo de 2024
“Spiralisme”/ Frankétienne
Que pourrais-je écrire que l’on ne sache déjà ?
Que devrais-je dire que l’on n’ait déjà entendu ?
J’écoute ma voix baroque dans le miroir de litanies sauvages […]
Je m’envertige à contempler ma ville debout
hors des vestiges de l’ombre
entre pierre et poussière
entre l’or invisible et la boue des ténèbres
entre ordures et lumière
je nage inépuisable
je suis de Port-au-Prince […]
Je conjugue mes cauchemars et je module mon insomnie à ma façon. Ma ville en moi. Au fond de moi. Dans ma tête. Et dans mes tripes
Frankétienne, Anthologie secrète, Mémoire d’encrier, Québec, 2005. 97.
¿Qué podría escribir que no sepamos ya?
¿Qué debería decir que no hayamos escuchado ya?
Escucho mi voz barroca en el espejo de letanías salvajes […]
Me mareo contemplando mi ciudad en pie
de los restos de la sombra
entre piedra y polvo
entre el oro invisible y el barro de la oscuridad
entre la basura y la luz
nado inagotablemente
Soy de Puerto Príncipe […]
Combino mis pesadillas y modulo mi insomnio a mi manera. Mi ciudad dentro de mí. En el fondo de mí. En mi cabeza. Y en mis entrañas
miércoles, 20 de marzo de 2024
TALLER PARA POETAS
Individual, confidencial y por Internet.
Para todo formato: barroco, minimalista, coloquial, etcétera.
La idea es advertir lo que puede hacerse de modo más eficaz; el filón que se deja abierto; o lo que estando ante nuestros ojos no se termina de percibir.
Poetas en tanto lectores impresionistas, analíticos, venecianos o místicos son bienvenidos.
Se garantiza –luego de un tantito de paciencia– absoluta satisfacción.
Los honorarios del mediador se pagarán por adelantado.
Contacto:
vasinfin@gmail.com
martes, 19 de marzo de 2024
Un niño asesino entre las manos de Dios: sobre La mirada de Pedro Granados/ Carlos Llasa
Las palabras hacen cosas. Cada promesa, por ejemplo, es un acto; cada profecía, una realidad; cada nombre, un objeto, un animal o una persona. Aunque, por supuesto, el asunto no es tan sencillo. La pura enunciación no basta. Lo que determina el alcance del conjuro es la manera: el mecanismo por el cual lo dicho sobrepasa el punto de partida. Es decir, en el proceso de creación poética, la adecuación de los versos a la emoción que se quiere evocar es más importante que la experiencia real que originalmente impulsó al artista. No obstante, la manera no es independiente ni mucho menos arbitraria. La manera es orgánica (inherente a lo dicho) e interdependiente de la mirada del poeta. En ese sentido, La mirada, el nuevo libro de Pedro Granados (Lima, 1955), adecúa el lenguaje cotidiano a la exposición de las vísceras de la poesía misma, como un antídoto contra lo aparente: ‘Popa de la proa que nos conduce / Mascarón que se sacude / Mientras le escupen las olas / Bravas y los charcos hondos / Lodo tierra mordiente enterrados colmillos’.
La mirada es pues un mar (como suele ser la poesía de Pedro) que se detiene a reflexionar sobre sus propias olas cual si fueran pliegues de piel y carne. Es una vasta mirada tierna de niño asesino, de adolescente sabio, de amante con un ojo bueno ‘Y el otro muy malo’. Así, el ojo de Pedro, o del hablante, aunque angustiado, dialoga con el caos y la incertidumbre con la familiaridad de quien ahí habita. Sin embargo, tal vez lo más gratificante de este conjunto de poemas sea la manera en la cual el poeta se deja sorprender no sólo por el mundo material, sino también por su propia memoria. El poeta entreteje recuerdos con el hilo de sus observaciones en versos cuya cadencia podría describirse como intermitente, y desde cuya dicción emerge una atmósfera íntima. ‘Le escribo al insecto / Y al hocico de mi perro / Y al amigo / Y al que ahora mismo está solo’, declara el poeta en ‘[Apenas unas yemas sobre el papel]’, una de las mejores piezas de la colección.
El libro está dividido en dos partes. La primera, ‘La poesía no es una musa’ está compuesta por diez poemas que exploran dualidades como, por ejemplo, lo humano y lo animal, lo masculino y lo femenino, la ingenuidad y la sabiduría, la eternidad y el instante. La progresión del texto está marcada por una serie de definiciones (unas explícitas, otras implícitas) de la poesía, presentes en casi todos los poemas. La poesía es entonces ‘haber conocido todo / Detrás de bambalinas’; ‘La poesía es un anticipo / Una lección gratuita / De la puesta en práctica’; ‘La puta de todos (los poetas)’; ‘La poesía es un ser animal’; ‘percutir la piedra’, ‘incendiar la pradera’; en fin, ‘creer en Vallejo’. Como es evidente, el lenguaje es una inquietud inevitable en esta antesala de ‘La mirada’, el ambicioso poema en doce movimientos que conforma la segunda sección del libro.
Si bien los temas centrales se mantienen, el tratamiento de estos y de las imágenes es muy distinto. Los poemas de la primera sección se ocupan sobre todo de particularidades. ‘La mirada’, por el contrario, es un ojo hambriento a través del cual el lector se embarca en un intento por asir la vastedad del mundo: ‘Toda la realidad / Enmarcada en un ojo’; ‘Una mirada / Es más que suficiente’. El sol y la luz, por lo tanto, cobran vital importancia en el desarrollo de la secuencia, al igual que, por supuesto, la tiniebla. A lo largo del poema, Pedro despliega una de sus más grandes virtudes como poeta: hacer que del lenguaje cotidiano surja un lirismo exquisito; convertir ‘Una palabra retorciéndose muda’ en ‘Dardo y antorcha humeantes’; lograr que el sol ‘vociferante de tan mudo’ se filtre ‘por la mística persiana’.
Ejemplos de imágenes de alto vuelo poético sobran en esta nueva entrega de Pedro Granados. El lector puede atisbar al padre del hablante ‘recogiendo restos de vaca / De rinoceronte / De unicornios llegados a los tachos de basura / Para sus innumerables gatos’; o ver ‘ensartarse el amor / Tal cuentas de un collar / De perlas…’; o acaso descubrirse como ‘Un niño asesino / entre las manos abiertas y juntas / De Dios mismo’. La mirada confirma la solidez del estilo de Pedro y la eficacia de su manera de escribir poesía. Granados demuestra una vez más que es un artista con calle poética, cuya voz se resiste a categorizaciones simplistas y cuyo oficio gana vigencia con el paso del tiempo. El reconocido poeta y académico limeño revela entonces el lugar que la poesía, como epistemología y concepción del mundo, ocupa en la vida diaria. Así, al reconciliar los caóticos mundos interno y externo a través de un intelecto cruelmente tierno y sensual, La mirada de Pedro Granados se erige como un referente en la poesía contemporánea: ‘una nave / hacia la noche / hacia el día / hacia el horizonte’.
Glasgow, 7 de junio de 2020
lunes, 11 de marzo de 2024
EL VIENTO LEVE
lunes, 5 de febrero de 2024
Recoda a los “poetas vivos y más vivos del Perú”
CODA A LOS “POETAS VIVOS Y MÁS VIVOS DEL PERÚ”
“Los poetas vivos y más vivos del Perú (y también de otras latitudes)” es un texto de 2002, aunque creemos que luego de 22 años sigue fresco. En general, me reafirmo en lo que escribí allí. Aunque añadiría que también ya nos hastió, en tanto poeta, Carlos López Degregori (el cual se “salvó” en el texto primigenio), por unidimensional; es decir, por no dar pistas de que saldrá algún día de su monólogo y conflictos de clase media, de su narcisismo ya rancio. Y, también, agregar que el mayor aporte de Mario Montalbetti a la literatura y al pensamiento del Perú, fue el haber llevado –hacia los años ochenta– los recitales de poesía al Olivar de San Isidro. Asimismo, que la noria del “Taller de poesía de San Marcos” –que dirigen o dirigieron Marco Martos con Hildebrando Pérez por de medio siglo– fue lo segundo peor que le ocurrió a la poesía peruana; por contentarse y fomentar –bueno, acaso los tiempos no daban para otra cosa– el hipo-realismo bajo todas sus formas, prototipos de poetas incluido. Decimos lo segundo peor, porque lo primero siguen siendo los versos y la crítica de poesía o de arte que publica los domingos El Comercio; verbigracia, los párrafos de porfiado de J.C. Yrigoyen o los del invariablemente precoz S. Pimentel. Lo que urge más en nuestra poesía trasatlantica es talento y, en seguida, valentía, imaginación y buen humor para sacarla adelante. La poesía es un don, pero al mismo tiempo “la poesía es dignidad” (acaso el mejor verso de Luis Hernández Camarero). Por lo tanto, debemos hacernos dignos de ese don que constituye, a la larga, una sensibilidad que se sabe colectiva –como en su radical individualidad lo supo siempre César Vallejo– aunque ni políticos ni asesores de alguna cosa ni comerciantes ni profesores, de puro metidos, van a reconocer que no son poetas ni, en siguiente instancia, les interesa la poesía. Por más teoría de la recepción que en su descargo los socorra o post-autonomía de la literatura que intente ampararlos.
En fin, de cara al futuro, me provoca establecer un balance de la crítica de la poesía peruana, digamos, post-Mariátegui. Y, también, de la crítica a nivel de la región o, más bien, trasatlántica. La poesía es su crítica. Labor por ahora complicada porque –para variar– carezco de auspicios; aunque de algún modo mi manuscrito engavetado, “Autismo comprometido: sobre poesía hispana reciente”, brinde ya algunas luces*. Lo que sí podría anticipar es que en este periodo hemos tenido la suerte de tener pésimos lectores de poesía; gracias a los cuales reaccionamos e intentamos cultivar nuestro propio huerto. Entre tozudos reaccionarios/ as –que no aceptan, por ejemplo, sea el “cholito” César Vallejo, y no el clan Cisneros, el que realmente da la cara al mundo por el Perú — o lectores “comprometidos” que, de modo invariable, confunden la poesía con un discurso de ocasión. Fascistoides que trajinan a Eguren, hombre humilde y poeta probo, lo jalonan de aquí para allá para oponerlo a Vallejo; como si éste no hubiera sido el primero en reconocer la grandeza de Eguren, y dejara a nosotros percatarnos que este último está ya íntegro como una parte de Vallejo (sobre todo en Los heraldos negros). Sin embargo, es justo advertirlo, en el periodo también hemos contado con algunos excelentes lectores de poesía: Beatriz Sarlo, Julio Ortega, Amálio Pinheiro, Boris Schnaiderman o Teresa Guillén, a modo de muestra.
* Una versión menos ambiciosa de este último ya fue publicada, Autismo comprometido: Sobre poesía peruana reciente (Lima: Paracaídas Editores, 2013); libro que mereció –al margen del incisivo denuesto por los gazapos ortográficos allí colados– una muy generosa lectura por parte del finado y recordado Marco Aurelio Denegri.
RECODA A LOS “POETAS VIVOS Y MÁS VIVOS DEL PERÚ”
Publicamos esta “recoda” porque al asistir, hace muy poco, a una conferencia sobre canon literario lambayecano comprobamos que “la vida sigue igual”, asimismo, en el canon literario nacional. La nuestra fue en poesía, años 70 al presente, una época de grupos tenaces disputándose la carcasa del poder simbólico local; los más militantes entre estos, Hora Zero y Kloaka, con el apoyo incondicional de la institución literaria en su totalidad (prensa, academia, bares limeños y algunos de provincia). Grupos del oficialismo, pues, despertando adhesiones y simpatías entre propios y ajenos (el snob académico internacional). Las individualidades de la “derecha” no fueron tan empoderadas –como ahora se dice– o proactivas, la realidad económico-social del país no estaba para nada a su favor; aunque, ahora mismo, comprobamos que se premia y reconoce a los más calladitos entre este colectivo, por lo general, limeño y evadido de la realidad. Ciertamente, las cosas se inclinan cada vez más, no sólo en poesía, hacia el margen derecho del río; es decir, hacia una cuita de los sentimientos o frustraciones, en paralelo, a una demostración de lo tan agudos o inteligentes que podemos ser. Que la poesía, al contrario de lo dicho por Celan, no se expone, sino se impone. Y que “La sabiduría sin valentía es estéril”, como ya lo decía nuestro contemporáneo, Baltasar Gracián. P.G.
domingo, 28 de enero de 2024
Desaparecer un cuerpo
Desaparecer un cuerpo es lo más semejante a escribir un poema. Este protocolo vuelve al poema semejante a ejecutar un crimen y desintegrar el cadáver. Ata la cultura a la incultura, la paz a la violencia, la vida a la muerte. Ácidos y otros insumos aplicados rápido sobre la piel, músculos, órganos, cartílagos y huesos hasta verlos deslizarse —juntos e indistintos– en el alcantarillado de la bañera. Aunque todo esto auto-aplicado, en primer lugar, contra quien escribe el poema; con análoga medida y similar efecto corrosivo sobre cuerpo y alma. Sobre los recuerdos más tiernos o aquellos más humillantes. Contradicciones y antítesis las cobija por igual la escritura. Diluye la especificidad de lo humano en otra y mayor dimensión. El aroma del mar o el verde amarillo de la retama en primavera. Luego de aplicarme a pensar, parsimonioso y concentrado, no hallo otra cosa que mis ideas ensopadas entre los resbaladizos meandros de mi cerebro. ¿Qué joya me llevo sino el deseo de ser todavía más humano? Olas, lluvia, desierto, noche y tempestades. P.G.
Dedicado a Rodolfo Fuentes, fallecido hace poco en Cumbayá de Quito, y a su compañera María Eugenia.
lunes, 8 de enero de 2024
El poeta más odiado del Perú
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