Escribir poesía o ejercer la crítica en esta época saturada de filósofos metidos a poetas y de un escepticismo de vitrina importado de Europa exige, ante todo, un balance estético y un desmantelamiento de la carpintería letrada. ONCE TITULAR: POETAS PERUANOS S. XXI. “Cuadrúpedos intensivos” (2025) no es una plataforma de empaques editoriales ni un catálogo didáctico para el consumo institucional de la academia; es una toma de posición radical, un manifiesto de la inmanencia y un mapa de sensibilidades que se planta con firmeza contra el cinismo imperante.
El título condensa su propia poética a partir del célebre verso de nuestro padre tutelar César Vallejo: el “cuadrúpedo intensivo”. Escribir acopiando en el poema el mayor número de nociones de las Humanidades posibles (desde el libro y el pueblo hasta el relato y el giro posantropocéntrico), pero sosteniéndose como un animal vivo sobre sus cuatro patas, lejos de toda imitación parasitaria del Zeitgeist occidental.
El Quiebre del “Británico Modo” y la Veta Barroca
Esta antología se conecta de manera orgánica con un trabajo previo (Arquitrave, 2014) a través del síncope y la continuidad que encarna la obra de Frido Martín, bisagra exacta entre dos siglos. Desde fines de los años cincuenta, la poesía culta peruana adoptó masivamente el “británico modo” —el monólogo dramático anglosajón—, el cual devino con el tiempo en pura pantomima sonora y en un taimado cinismo conversacional. Frente a esa legión de charlatanes y astutos que reducen la poesía a un formato o a una corrección política para ganar legitimidad internacional, Cuadrúpedos intensivos propone una contraofensiva crítica: identificar sensibilidades y no meras estructuras.
La tradición peruana, marcadamente barroca desde el Apologético de Espinosa Medrano, nunca estuvo cómoda en la llanura anglosajona. El “británico modo” fue solo un alto en el camino que poetas como Cisneros o Hinostroza amasaron con el hedonismo verbal y los paralelismos conceptuales. En Vallejo, vanguardia (antipoesía) y Siglo de Oro confluyen en un primerísimo oxímoron; una posta que en los años 60 Javier Heraud —desde su pureza y hondura— y Luis Hernández Camarero —desde su cosmopolitismo encarnado en el dolor urbano y el humor sutil— se mantuvieron a salvo del narcisismo y la derrota del ego.
El Giro Ontológico Amerindio: Palimpsesto y Prototipo
El problema medular de la poesía contemporánea radica en el tratamiento del sujeto poético y su caída constante en la dictadura de la melancolía o la biblioteca estéril. Frente al cosmopolitismo metafísico de Vicente Huidobro en Altazor, que opera como una paulatina descorporeización occidental, Vallejo y Luis Hernández apuestan por la inclusión de todos los cuerpos posibles a través de una metafísica amerindia o multinaturalismo.
En la poética de Luis Hernández, por ejemplo, los numerosos palimpsestos de la cultura de masas no son fragmentos vacíos de un escepticismo militante. Son “refracciones” de un prototipo fundacional americano: el mito de Inkarrí (la luz, el Sol, el Rey cuya cabeza permanece oculta en el Uku Pacha, el mundo de abajo, esperando el retorno). Este “giro ontológico amerindio” utiliza la disgregación de la modernidad para un fin ético, reparador y de justicia inmanente en el plano terrenal. El Once titular aquí reunido responde con opacidad y matiz a ese sujeto activo y subterráneo que rompe la dependencia colonial desde la raíz intelectual, esquivando dos trampas históricas:
- No Mímesis de Élite: Utiliza el pensamiento complejo y educado de la vanguardia para anclarlo en un discurso mítico-local, sustituyendo las teorías francesas importadas por el mito andino como motor lírico.
- No Instrumentalización de la Miseria: Su foco no es el testimonio crudo o el espectáculo exótico del dolor, sino la utopía activa y la reconstitución que emerge cuando ese dolor es transformado por la conciencia mítica.
Las “Limpias Sonoras” de Frido Martín y el Pluriverso
La muestra abre sus fuegos con la obra de Frido Martín (Lima, 1963), un autor que ha sabido sembrar un minucioso desconcierto a través del performance, la electrónica y la escena. En textos como POEMA DE OÍDAS o POEMA PA’ GOZAL, su poesía no se entrega al capricho aleatorio de las máquinas o los programas informáticos. Lo suyo son auténticas “limpias sonoras” andino-barrocas en ósmosis con el habla caribeña y afro-araucana.
La vanguardia histórica europea legó “fragmentos” muertos; Frido Martín trabaja con “fermentos” locales vivos (el cuerpo en pedazos invencibles de Inkarrí). Su obra se apunta al concepto del pluriverso, un tamal tecnológico y ubicuo —nuestro celular común— donde las covachas de una invasión reciente, los condominios de playa y el pellejo más íntimo navegan interconectados en una nave nodriza. Al final, en medio de la posverdad y las luces de neón, el corazón tornado en información sobre una pantalla iluminada nos sobrevivirá.
El Rumbo de la Crítica Futura
Frente a la bola de taimados que creen que con el lenguaje y el formato basta, Cuadrúpedos intensivos demuestra que la poesía rezuma al lenguaje empleado; constituye, como decía mi finado hermano Germán (obrero y poeta), su “humito”.
Las herramientas del psicoanálisis, la hermenéutica clásica o la narratología siguen siendo válidas para el drama humano individual, pero la crítica futura se definirá por la tensión dialógica con un modelo híbrido y post-antropocéntrico. Ante los desafíos del Antropoceno y el Capitaloceno, el análisis de la poesía peruana ya no puede limitarse a la crisis del sujeto de biblioteca. Debe interrogarse cómo esa crisis se funde con la dimensión material de la tierra, la vibración de la carne y el mito inscrito en el paisaje, permitiéndonos asirnos —al fin— a un inesperado sentido de alegría, plenitud y resistencia colectiva.
© Pedro Granados, 2026
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