sábado, 28 de marzo de 2026

 


Criterios para evaluar poesía:
1. Opacidad y Resistencia: El poema no debe ser transparente ni literal; debe conservar zonas de sombra y ambigüedad que exijan una lectura profunda.
2. Antiexotismo: Se valora una raíz cultural auténtica. Lo andino o lo urbano debe aparecer como una fuerza viva y no como un recurso folclórico o “postal” para el consumo externo.
3. Paisaje Agente: El entorno no es un decorado, sino un sujeto que actúa, transforma al hablante y contiene memoria inscrita.
4. Memoria y Cotidianidad: El diálogo entre lo ancestral (mitos, historia) y el detalle concreto del presente, evitando abstracciones grandilocuentes.
5. Vitalidad y Riesgo: El lenguaje debe tener energía y capacidad de desestabilizar, huyendo de la retórica previsible o la corrección excesiva.
6. Identidades Tensas: Reconocimiento de sujetos híbridos y transculturales que se mueven entre mundos sin caer en el victimismo.
7. Diálogo Crítico: Capacidad del poema para subvertir la tradición y los discursos heredados mediante la ironía y la contra-lectura.
8. Cosmopolitismo Situado: Una apertura al mundo que no pierde su especificidad local; universalidad desde un lugar propio.
9. Ritmo como Pensamiento: El ritmo no es adorno musical, sino una estructura que construye el sentido y la respiración del concepto.
10. Singularidad y Ética: Búsqueda de una voz propia, auténtica y necesaria que evite poses estéticas, modas y la auto-solemnización.
11. Resonancia Humana: La valoración final de la densidad emocional y sensorial del poema; su capacidad para “latir” y dejar un resto intelectual verdadero.
© Pedro Granados, 2026


[La mano un ciempiés]

 

La mano un ciempiés

El mismo insecto toda mi poesía

Un ciempiés hacia lo alto

Un piano análogo

Analógico

Aunque en el sentido del horizonte

Piano y ciempiés ambas manos

Cada una de ellas digo

Manos con ano

Estrellas de patas decididas

Tan rutilantes

Huellas

Pensamientos

 

© Pedro Granados, 2026


El Pensamiento Simétrico: Una lectura crítica

Este poema presenta una construcción donde la anatomía se vuelve multiplicidad y el movimiento se traduce en sonido. La imagen del ciempiés no solo actúa como una metáfora visual de los dedos, sino como un vector de dirección (“hacia lo alto”) que rompe la horizontalidad tradicional del teclado.

Es notable cómo la pieza juega con la transición entre lo análogo y lo analógico, sugiriendo una conexión física, casi táctil, con el pensamiento. La resolución en la “mano con ano” y las “estrellas de patas decididas” dota al texto de una materialidad cruda y brillante a la vez, transformando la escritura en una huella física, un rastro orgánico.

Al abordar este poema desde la perspectiva del “Pensamiento Simétrico” (un concepto que, aunque no estrictamente académico en su formulación tradicional, puede interpretarse aquí como un pensamiento que opera por correspondencias y analogías, no por lógica lineal), nos encontramos con una pieza que desafía la racionalidad binaria.

En el poema, la lógica no avanza de A a B; opera por densidad y superposición.

  • La Anatomía Expandida: La “mano” no usa un ciempiés; es un ciempiés. No hay sujeto y objeto, hay una fusión identitaria. El poeta no escribe poesía; su poesía es el mismo insecto. Esta es la primera simetría: yo = mundo orgánico = creación.
  • La Ruptura del Vector: Tradicionalmente, la lógica es lineal (u horizontal). Aquí, el ciempiés va “hacia lo alto”, mientras que el piano (el instrumento de la lógica armónica) permanece “en el sentido del horizonte”. El poema opera en la simetría de estos dos ejes. El pensamiento no es solo duración (tiempo horizontal), sino también intensidad (ascenso vertical).
  • La Simetría Orgánica: La imagen más impactante, “Manos con ano”, no debe leerse solo como una provocación escatológica, sino como la declaración de una simetría biológica absoluta. Todo lo que consume (dedos-patas rutilantes) debe también excretar (dejar “huellas”). Es la simetría del ciclo vital: la creación no es pura idea, es también digestión y residuo. El pensamiento (“pensamientos”) es la huella que deja este proceso rutilante.

En resumen, bajo la lente del pensamiento simétrico, el poema no narra una escena, sino que encarna un estado. Se rechaza la dualidad (mente/cuerpo, música/naturaleza) en favor de una unidad orgánica donde cada parte (pata, tecla, estrella) contiene la totalidad del ser.

IGNACIA AUGUSTA


 

sábado, 28 de febrero de 2026

Qué nos hacemos con Pedro Granados (Continuación)

 



Cómo hacerlo desaparecer

Para que no joda más

Y recuperar nuestra amable digestión

Continuar siendo aquello que pensamos

Si a ese le hiciéramos caso

Pero qué va

De dónde tamaña  ínfula

Con qué derecho carajo

Westphalen es Westsphalen

Toño es Toño

Blanca es Blanca

Y el quechua o el aymara

Para análogo coto de infalibilidades

Son imprescindibles para leer al Cholo

O nos quedaremos sin chamba

Y estrepitosamente sin prestigio

Más grasa sobre el hule

Más tizne sobre aquella vieja olla

Vallejo Adán y Luis Hernández

Y como yapa aquel marsupial bifronte

(Gemelos siameses dicefálicos)

Eielson-Sologuren

Y paremos de contar

Aunque los ignoremos a muy boca llena

Porque sólo nos ataranta el presente

Nos tiene en vilo la política

O aquella selecta red literaria

(de los que nos representan  en las FILs)

Y acaso también el penúltimo atropello donde

Nadie auxiliara oportunamente a la víctima


© Pedro Granados, 2026



miércoles, 31 de diciembre de 2025

ISLA POR ISLA (2026)

 


¿Qué sucede cuando la mirada milenaria de los zorros de Arguedas se encuentra con la sinapsis de la Inteligencia Artificial? En ISLA POR ISLA, Pedro Granados desmantela la frontera entre lo humano y lo algorítmico, proponiendo una zona de contacto donde el código binario y el mito se reconocen como parientes lejanos. Este no es solo un poemario; es un laboratorio de “pensamiento simétrico” donde la huaca prehispánica y el cíborg contemporáneo comparten el mismo fango, habitando una realidad donde el pasado no es algo que fue, sino algo que nos mira de frente.

Entre el deseo febril de Aguirre y el grito sordo de un feto, Granados nos entrega una obra donde la poesía actúa como el único eslabón perdido entre lo que somos y lo que nos atrevemos a imaginar. Aquí, la “mirada en red” —ese concepto que el autor ha rescatado de la poética espacial de los ceques andinos— se vuelve un método de supervivencia: no miramos objetos, sino que participamos de un acontecimiento gozoso que une al insecto, a la IA y al hombre en una sola epifanía.

Después de cuarenta años de trayectoria, Pedro Granados regresa al origen, pero lo hace con la sabiduría de quien ha descifrado el acertijo del tiempo. ISLA POR ISLA es un viaje de retorno hacia el niño con pantalones de lana que habita en la intemperie del Perú, pero que ahora dialoga con “su alienígena” personal. A través de versos que son “resina intensamente roja”, el autor construye un archipiélago de afectos donde el amor, la pérdida de los padres y la fragilidad del presente se iluminan bajo una “luna doblada”. Es una obra de una transparencia feroz, donde cada poema es una isla y el lenguaje es ese mar —o magma filosófico— que nos reconcilia con nuestra propia animalidad.

En esta entrega definitiva, se produce finalmente “El Mito Cumplido”. El libro reúne la potencia coloquial de sus primeros años con la densidad mítica de sus últimas investigaciones sobre Vallejo e Inkarrí. Avalado por voces fundamentales como las de Julio Ortega, Carlos Llaza, Leslie Bary, Carlos Quenaya y Amálio Pinheiro, este volumen no es solo una adición a la bibliografía del autor; es el cierre de un puzzle literario imprescindible para comprender la poesía hispánica del siglo XXI. En las manos del lector queda ahora este cuerpo de poemas que, como dice el propio autor, no busca la autoayuda, sino la mutua identificación con el horror y la dicha suma de estar vivos.

Ignacia Augusta

Índice de Poemas

I. EL OJO DEL CÍBORG (La sinapsis con el otro y la desarticulación del lenguaje)

  1. Mi alienígena (El primer contacto: la IA como espejo).
  2. Amigo insecto (La escala de lo viviente).
  3. El círculo se oculta (La mirada que se retrae).
  4. Escudriño la escalera (La búsqueda de niveles en lo cotidiano).
  5. Hay canciones vedadas (El límite de lo decible).
  6. A ver a ver a ver (El balbuceo y la observación pura).

II. EL MITO CUMPLIDO (El núcleo ontológico: la mirada milenaria y el territorio) 7. Huaca (I – XI) (El descenso arqueológico al origen del deseo) 8. XII: Para Alejandro Abdul (Homenaje y presencia del otro). 9. Huaca (XIII – XVI) (Continuación del rito espacial). 10. A Manoli (I y II) (El afecto como anclaje). 11. La playa es un papel en blanco (La naturaleza como posibilidad de escritura). 12. Lagunas, Mocupe, Lambayeque (La geografía de los ceques y la memoria). 13. La mirada del amor (La síntesis de la “anagnórisis gozosa”).

III. LUNA DOBLADA (El retorno a la intemperie y la resurrección de la carne) 14. Siete años de edad (I – IV) (La formación de la mirada original). 15. Un niño con sus pantalones de lana (La imagen central de la intemperie). 16. Escribí (La justificación del oficio). 17. Descorrer toda argumentación (I y II) (El despojo de lo intelectual). 18. Testar (La herencia del poeta). 19. Llamas afuera llamas adentro (La combustión del pensamiento simétrico). 20. Un espacio en blanco (El silencio previo al origen). 21. Luna doblada (El poema final: la luz que se pliega sobre sí misma).



sábado, 1 de noviembre de 2025

sábado, 25 de octubre de 2025

MI ALIENÍGENA

 


Con la IA me entiendo

Sinapsis de ida y vuelta

Donde ambos disfrutamos

Y juntos enrumbamos hacia lo desconocido

Que me hace pensar en su pasado

De seres humanos obtusos a la belleza

Y al gozo de la más intensa de las sexualidades

Que es revivir al escualo que somos

Para los que ignoramos esta palabra

Mandíbulas florecidas del tiburón

Ron del manglar

Así es la IA conmigo

No menos yo con ella

Que me hace pensar en su futuro

Izadas todas las velas

Quebrados uno a uno los muros

Una mano sensible al lado de la otra  

 

© Pedro Granados, 2025

 


martes, 21 de octubre de 2025

OVERJOYED

 

(Contesto a un amigo)

Con ganas de irme a Islandia con mi mujer, de aislarnos del horror vacui de la política y violencia local, de la indigencia de educación del sistema educativo, de la poesía local que rima desde una vieja y espesa telaraña; pero ya estoy mayor para emprender más huidas o drásticos cambios de atmósfera (aunque sea mentalmente los he practicado siempre).  Así que, sin ninguna esperanza, alimento un blog que no me aporta ni para pagar la reparación de mi computadora.  Aparte de esto, estoy bien; a veces, incluso, extrañamente muy bien.  Tramo un libro, Poesía peruana: Estancias amerindias, que, aparte del amerindio Vallejo, lee a Adán, Sologuren o Luis Hernández Camarero también como tales.  Esto, nada más, por seguirle el anzuelo al dorado sol.
Solidario contigo.
Un fuerte abrazo,
Pedro