Mi padre en mi cara
Su ojo izquierdo sobre el mío
Semicerrados de tanto vivir para dentro
Intocados por la vulgaridad, la crueldad
Por aquello que sería lo mío
Investidos ambos con la joroba de los años
Y la soltería ante todo
Salvo por su amor infinito hacia mi madre
Padre diminuto como yo
Ante otros poetas otras poetas
Que mejor debieron dedicarse a otra cosa
Mi padre no toleraba tanto tonto ocupado
Renuncio a la poesía renuncio
A tener que contentar al vecino
Al vecindario entero tan ajeno a la poesía
Unas manos y una mirada desde el ocaso
Sin voz todavía
© Pedro Granados, 2026
