Criterios para evaluar poesía:
1. Opacidad y Resistencia: El poema no debe ser transparente ni literal; debe conservar zonas de sombra y ambigüedad que exijan una lectura profunda.
2. Antiexotismo: Se valora una raíz cultural auténtica. Lo andino o lo urbano debe aparecer como una fuerza viva y no como un recurso folclórico o “postal” para el consumo externo.
3. Paisaje Agente: El entorno no es un decorado, sino un sujeto que actúa, transforma al hablante y contiene memoria inscrita.
4. Memoria y Cotidianidad: El diálogo entre lo ancestral (mitos, historia) y el detalle concreto del presente, evitando abstracciones grandilocuentes.
5. Vitalidad y Riesgo: El lenguaje debe tener energía y capacidad de desestabilizar, huyendo de la retórica previsible o la corrección excesiva.
6. Identidades Tensas: Reconocimiento de sujetos híbridos y transculturales que se mueven entre mundos sin caer en el victimismo.
7. Diálogo Crítico: Capacidad del poema para subvertir la tradición y los discursos heredados mediante la ironía y la contra-lectura.
8. Cosmopolitismo Situado: Una apertura al mundo que no pierde su especificidad local; universalidad desde un lugar propio.
9. Ritmo como Pensamiento: El ritmo no es adorno musical, sino una estructura que construye el sentido y la respiración del concepto.
10. Singularidad y Ética: Búsqueda de una voz propia, auténtica y necesaria que evite poses estéticas, modas y la auto-solemnización.
11. Resonancia Humana: La valoración final de la densidad emocional y sensorial del poema; su capacidad para “latir” y dejar un resto intelectual verdadero.
© Pedro Granados, 2026

